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Durante 21 días buscaremos a Dios como lo hizo Daniel, buscando santificarnos y entender la voluntad de Dios para nuestras vidas. Durante 21 días le estaremos pidiendo a Dios un despertar espiritual de la Iglesia. Durante 21 días le estaremos pidiendo a Dios que el Reino de Dios se establezca en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra ciudad y en nuestro país.


¿Cómo lo haremos?

Buscaremos a Dios en oración y ayuno durante 21 días.

¿Qué es la oración?

Hablar con Dios con palabras simples pero sinceras y de corazón, en el nombre de Jesús. Es la oración de un hijo a un padre. En Mateo 6:5-15 Jesús nos habla de la oración y allí nos da un modelo de oración, pero nos advierte de no caer en “vanas repeticiones”. La mejor oración es la que sale de un corazón quebrantado delante de Dios.

¿Qué es el ayuno?

Se llama ayuno al acto de abstenerse total o parcialmente de comer o beber,  por un período de tiempo con el objetivo de enfocarse más en un tiempo especial de oración con Dios. No es una huelga de hambre. También se puede ayunar, es decir, abstenerse de toda otra cosa que nos distraiga de tener ese tiempo de comunión (de diálogo) especial con Dios, como un ayuno de “redes sociales”.

El ayuno puede ser privado o público. Es privado cuando es entre tú y Dios. (Mateo 6:16-18)

En el Antiguo Testamento encontramos que se convocaba a ayuno público a toda Judá o Israel con motivos específicos rogando el favor de Dios (Esdras 8:21, Nehemías 9:1, Ester 4:3, Joel 2:12,15, 2 Crónicas 20:3 (el rey Josafat)

En el Nuevo Testamento la enseñanza del ayuno es tomada principalmente del realizado por Jesucristo durante cuarenta días en el desierto luego de haber sido bautizado (Mateo 4:1)
En la iglesia primitiva el ayuno era un período de recogimiento, que constaba de dos días de ayuno semanales, ya que era costumbre de los judíos devotos ayunar esa cantidad de días.

Cabe aclarar que los cristianos primitivos no practicaron el ayuno como requisito religioso, pero sí ayunaban en ocasiones especiales. Por ejemplo, cuando se apartó a Bernabé y Pablo para la obra misionera en Asia Menor, hubo ayuno y oración. También se ofrecieron oraciones “con ayunos” cuando se nombraron cargos de responsabilidad. (Hechos 13:2,3; 14:23.) Por consiguiente, los cristianos primitivos no estaban bajo el mandato de ayunar, pero tampoco se les prohibía hacerlo. (Romanos 14:5, 6.)

Tipos de ayuno:

  • Ayuno normal. Abstinencia de alimentos, sin eliminar el agua, por un período limitado.
  • Ayuno parcial. Consiste en una dieta limitada, donde se dejan fuera frutas, carnes, vinos y "manjares", y se cambia por una dieta donde sólo hay legumbres y verduras. Ejemplo de esto es Daniel 10:2-3.
  • Ayuno medio. Suelen hacerlos las personas que por problemas de salud, no pueden hacer un ayuno completo, este ayuno generalmente se hace en las mañanas.
  • Otros ayunos: Algunos deciden abstenerse de lo que les distrae para tener una comunión profunda con Dios. Un ayuno de redes sociales podría tener muy buenos beneficios para enfocarnos en Dios.

¿Por qué oramos y ayunamos?

  • Para purificarnos, el profeta Daniel propuso en su corazón no contaminarse (Daniel 1:8,12). Busca en este tiempo descubrir delante de Dios que te contamina y toma la decisión de apartarte. Dios producirá el “querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:13)
  • Para entender y humillarnos en la presencia de Dios (Daniel 10:2,3,12).  No buscamos a Dios en oración y ayuno para convencerlo. El ayuno no cambia a Dios, sino que nos cambia a nosotros. Nos da la perspectiva de Dios. Nos alinea con Dios, con su voluntad.
  • Para desatar ataduras de impiedad y de injusticia sobre los demás, haciendo el bien a los demás. Ayunar del mal y de nosotros mismos, de nuestro egoísmo. Tiempo de restauración de relaciones. Este es el verdadero ayuno que agrada a Dios (Isaías 58)
  • Para recibir dirección del Señor en decisiones que necesitamos tomar (Hechos 13:1-3, 2 Crónicas 20:3)
  • Para recibir misericordia de Dios, buscar el favor de Dios (2 Crónicas 20:1-6)

¿Tengo que ayunar todos los días?

El ayuno que tu escogiste, si es abstinencia de alimentos, puedes hacerlo por un día o medio día, en la semana. Elige un día en el que te sea posible tener un tiempo tranquilo de oración con Dios sin interrupciones. Ó puedes elegir durante estas próximas tres semanas abstenerte de algunos alimentos como lo hizo el profeta Daniel (Daniel 10). O si prefieres, puedes abstenerte de algunas actividades para enfocarte más en Dios.

Lo importante, no es qué tipo de ayuno escojas, o por cuánto tiempo lo hagas. Eso no te hará más ni menos espiritual. Lo que pactes con Dios a solas estará bien. Lo verdaderamente importante es que apartes un tiempo de calidad para hablar con Dios. ¡Eso transformará tu vida!

¿Por qué 21 días?

Lo escogimos a imitación del ayuno de Daniel (Daniel 10:2,3,12) quién a las tres semanas de estar orando y ayunando, recibió respuesta de Dios.

¡Empieza a prepararte para este tiempo especial de búsqueda de Dios! ¡Derrama tu corazón delante de Él cada día. Toma nota de todo lo que aprendas en estos 21 días! ¡Espera un derramar del Espíritu de Dios como nunca antes en tu vida!

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar”
- 2 Crónicas 7:14-15

HÉROES

Consideraciones generales

Para ayudarte en este tiempo en tu búsqueda de Dios, te invitamos a leer una lectura diaria desde este libro, que hemos titulado Héroes, sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles (Biblia). Allí tienes también una guía para meditar y para orar. Puedes agregar tus motivos personales de oración, ¡Claro! Las lecturas a veces han sido tomadas de la Biblia Nueva Versión Internacional (NVI) y otras de la Biblia Reina Valera 1960 (RVR60), que son dos traducciones de la misma. Completa el resto del capítulo o capítulos que no están mencionados ya que por obvias razones, sólo hemos tomado un pequeño trozo del mismo, sobre el cual reflexionaremos. Eso te dará más contexto y te ayudará a entender mejor la historia.

Introducción

El Evangelio de San Lucas y el libro de Los Hechos de los Apóstoles constituían un solo libro y son fruto de una investigación ordenada y minuciosa de la vida de Jesús y de la historia de la iglesia primitiva, de allí que el libro de Los Hechos de los Apóstoles comienzan en donde el Evangelio de San Lucas termina: con Jesús resucitado.

Lucas es el único autor de la Biblia que es gentil, es decir, “no judío”. Él era médico, por ello veremos en muchos de sus relatos los diagnósticos de las enfermedades que eran sanadas. Fue el colaborador más fiel que tenía el Apóstol Pablo. Lucas escribió estos libros para Teófilo (Lucas 1:1-4 y Hechos 1:1) quien según la tradición era un importante funcionario del gobierno de Roma a quien le pusieron ese nombre como un seudónimo para protegerlo, significa “Amigo de Dios” (Theos Dios filein amor).

Por lo tanto en el libro de Los Hechos de los Apóstoles se nos presentan todas las cosas que Jesús después de su ascensión al cielo, siguió haciendo en este mundo por medio de Su Espíritu Santo y de Su Iglesia, quien es su Cuerpo y es portadora del mensaje de las buenas noticias de salvación. Veremos la providente mano de Dios asistiendo y librando muchas veces a los creyentes, que eran perseguidos por las autoridades judías primero y luego por el imperio romano.

Con respecto a la fecha en que se escribió, el libro de Los Hechos de los Apóstoles, los estudiosos lo sitúan en el 62 ó 63 D.C. y abarca un período de treinta y tres años de historia aproximadamente, en medio de una gran persecución de la iglesia y ¡su crecimiento fue explosivo!

Por ello te propongo que nos internemos en este libro