Día 5

En ningún otro nombre

21 Días De Ayuno y Oración

De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.

— Hechos 4:12 NVI

Otra vez los mismos religiosos que habían instigado la muerte de Jesús, junto con la guardia del templo, apresan y meten en la cárcel a Pedro y a Juan por haber sanado a un cojo que estaba sentado todos los días en la puerta del templo pidiendo limosna; y por predicar el evangelio. Pedro se pone en pie y lleno del Espíritu Santo, les habla a los religiosos de que ellos lo habían sanado en el nombre de Jesús, a “quien” ellos mismos habían crucificado y al cual Dios le había resucitado. Pedro entonces reafirma que ¡En ningún otro “Nombre” hay salvación! Fue Dios mismo encarnado que vino desde el cielo para morir por ti y por mí. Dios mismo determinó que por su sangre derramada tú y yo podamos ser salvos. No es por tus buenas obras… ¡No son suficientes! ¡No hay otro nombre, no hay otro “dios”, no hay nada que pueda darte la vida que Jesús te da! Este mismo discípulo que hacía pocos días atrás le había negado a Jesús tres veces, y había huido ante ellos, ahora lleno de valor y aún sabiendo el riesgo que corría, los confronta con la verdad de Dios. Luego los religiosos los intiman a que dejen de hablar de Jesús, mientras tanto el pueblo estaba maravillado por la sanidad. A lo que ellos les responden: NO PODEMOS DEJAR DE DECIR LO QUE HEMOS VISTO Y OÍDO… ¡Era tan fuerte la convicción y la experiencia que tenían con Jesús, que no podían callar! ¡Dios produzca hombres y mujeres con ese calibre que estén dispuestos a hablar de Jesús aún en medio de gran oposición!

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Para Pensar

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Oración 

¡Señor nos maravilla saber lo que tú hiciste a través de hombres que eran simples pescadores, como Juan y Pedro, hace más de dos mil años atrás… Llénanos de tu Espíritu Santo para poder hablar de ti con denuedo y sin temor, a toda persona! ¡Que como Pedro y Juan podamos decir: “No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído! ¡No hay otro Nombre que el tuyo Jesús! ¡No lo hay! ¡Que lo que sintamos por dentro sea más fuerte que nuestros temores al compartir tu mensaje! ¡Úsanos Señor! En el Nombre de Jesús, ¡Amén!