Día 10

¿Por qué me persigues?

21 Días De Ayuno y Oración

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

— Hechos 9:1-6 RVR60

Mientras tanto, Saulo  “respiraba amenazas”… Debe haber sido un hombre de temer. Él quería sofocar rápidamente a este movimiento que seguía creciendo. Lo imagino determinado, violento, seguro de sí mismo y de lo que creía. Ahora sí, nadie lo pararía. Y lo peor es que él lo hacía en el “nombre de Dios”. Más cuando está camino a Damasco, acompañado por un grupo de hombres a quien él lideraba, les rodeó un resplandor del cielo que lo hizo caer en tierra y oyó una voz que le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Y al preguntar por “quién le estaba hablando”, esa voz le responde: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues…” Él no se había dado cuenta, pero como lo había dicho sabiamente en otra ocasión, quien fuera su maestro “Gamaliel”, él estaba luchando contra Dios. A veces luchamos contra situaciones que creemos que no vienen de Dios, pero en otras, Él nos dice: “Esto viene de mí, no luches más”. Saulo (o Pablo como le llama la Biblia más adelante) estaba sinceramente equivocado, pero supo reaccionar a tiempo. Él será el Apóstol a los “gentiles”, es decir a los no judíos. Y será un instrumento clave en el extendimiento del evangelio hasta lo último de la tierra… Dios usará “su temple” ahora para el Reino de Dios. Al final de este mismo capítulo lo vemos predicando y la gente estaba confundida y temerosa (¡cómo para no estarlo!) de acercársele. Para Dios nadie es desechable. ¡Dios cambia vidas!

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Para Pensar

Responde las siguientes preguntas y te enviaremos el devocional con tus respuestas a tu correo electrónico.

Oración 

Señor te ruego que si hallas una pizca de dureza en mi corazón, ¡lo cambies! ¡Líbrame de estar luchando contra Ti! ¡Que muchas personas como Saulo, que en otro tiempo eran contrarios al cristianismo, hoy sean transformados por tu Amor! En el Nombre de Jesús, Amén.