Día 9

Sal de Jerusalén

21 Días De Ayuno y Oración

Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel. Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban.

— Hechos 8:1-4

El capítulo anterior termina diciendo que “la ropa de Esteban es dejada a los pies de un joven llamado Saulo», quien será el personaje central en la segunda mitad del libro de los Hechos. Algunas personas hacen gran duelo por Esteban. Estaban abrumados… ¿Cómo podían haber hecho eso con él? Pero inmediatamente, comienza una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén y todos fueron esparcidos por Samaria y Judea, excepto los apóstoles. Mientras tanto Saulo causaba “estragos”… ¿Imaginas la desesperación que cada uno debe haber sentido? El miedo puede paralizarte o llenarte de adrenalina para tomar acción. Y eso hicieron, cada quien huía para salvar su vida. Pero mientras escapaban, predicaban el evangelio.  ¿Te acuerdas lo que le dijo Jesús a sus discípulos antes de partir al cielo? Les dijo que le serían testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Ellos se habían quedado en Jerusalén disfrutando del avivamiento que había en la iglesia. Compartiendo el pan, alabando al Señor. ¿Estaba mal? No, pero lo que se les había encomendado era ser testigos hasta lo último de la tierra… y Jerusalén era sólo el comienzo. La gran persecución hizo que sin darse cuenta, cada quien predicara mientras corría por su vida. ¡Hasta Felipe, otro de los mesoneros que había servido junto con Esteban, predica en Samaria y mucha gente decidía creer en Jesús y ser bautizados! ¿Sabes? El gran crecimiento que Dios quiere para la iglesia no es para que sólo nos regocijemos de que Dios está con nosotros y pasemos horas alabándole… Él deja las noventa y nueve ovejas para buscar la que “está perdida”. Es hora de dejar de mirar hacia adentro y empezar a mirar hacia afuera… Y buscar a los que están lejos de Dios para acercarlos.

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Para Pensar

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Oración 

Señor nos sentimos tan pequeños cuando vemos estos “héroes” de la fe que, mientras eran perseguidos, hablaban de Ti… ¡Danos un corazón sensible a tu voz, que sea obediente! Abre nuestros ojos para ver mas allá, ver a los millones que están lejos de ti… ¡Llénanos de tu Espíritu Santo para ser testigos de Ti! ¡Protege a los que en este momento están sufriendo persecución y son privados de su libertad por amarte! En el nombre de Jesús, Amén.